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Mostrando las entradas etiquetadas como pureza

DIGNIDAD = CUALIDAD DE DIGNO

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“Dignidad: Cualidad de digno. Sinónimos: honradez, respetabilidad, nobleza, honestidad, honorabilidad, integridad, probidad, rectitud, decencia, seriedad, decoro” (Diccionario RAE). La Dignidad es aquello que nos hace ser aptos para algo y nada tiene que ver con el orgullo ni la soberbia: la cualidad de ser dignos. Quien permite que la Dignidad le sea arrebatada, no puede esperar ser digno de nada. Y, si quiere recuperarla por su cuenta y sin Presencia de Dios, habrá de seguir su rastro a través de la alcantarilla por la que dejó que se perdiera y ver si, buscándola a tientas, puede volver a encontrarla. Recuperar la Dignidad requiere un trabajo monumentalmente mayor que el pequeño esfuerzo diario que se necesita para preservarla . En la preservación de la Dignidad de una Vida en la Tierra como en el Cielo (1Jn 1:1-4) en la que reinen la Paz, la Armonía, la Austeridad material y de pensamiento, la Pureza, la Bondad, la Rectitud, la Visión, la Sabiduría y la Fe (BG 18:42, Gal 5 :22-23),...

(III) Los Signos de los Tiempos

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  (Capítulo completo en pdf descargable gratuitamente pinchando en este enlace: “Los Signos de los Tiempos” ) III Si aún “vives” en un cuerpo pesado cuyo corazón permanece turbado por la carga del pasado y por el temor a la incertidumbre del futuro, es única y exclusivamente porque no has sido redimido. Y si no has sido redimido es porque tú no has perdonado (Mt 6:14-15) y, por lo tanto, no has olvidado y, por eso, tu Ser está ( el Estado soy yo ) bajo un yugo duro (dirección o condiciones de hoy que determinan la prosperabilidad del mañana) que soporta una carga pesada (atadura en el Cielo de lo no desatado en la Tierra) que te impide vivir (sinvivir) el presente libremente y gozarte en todo lo que Dios ha creado para tu alegría y la Suya (Jn 17:3, 4:31-38, BG 18:68-69, Is 55 y 65). En los mundos sin el Único Dios de Bondad Absoluta la redención sólo puede ser kármica (ley/talión), pagando hasta el último céntimo (Mt 18:21-35) en una cadena de sacrificios imposibles de cumplir ...

Bueno sólo es Dios, porque Dios sólo es Bondad Absoluta sin sombra del mal

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“ Bueno sólo es Dios ” (Mc 10:18), porque Dios sólo es Bondad Absoluta (Sab 1:1), Sabiduría y Amor Puro en el que nada manchado entra (Sab 7:25, 11:22-26), de modo que “el mal que padecen los demás seres les afecta sólo a ellos, pues en lo Divino está el Bien sin sombra del mal ” (Brhad Up 1). Ese “porque” es la Razón Pura de Su Existencia (Ezq 20) y esa “ Bondad Absoluta ” es el Espíritu Firme (Sal 51) al que obedece esa Razón Pura siempre y en todo lugar, esto es, dar fruto para la Preservación Eterna de la Vida (Sal 23, Sab 7:22-30): “ Yo no cambio. Volved vosotros a Mí y Yo volveré a vosotros ” (Mlq 3:6-7, Lc 15:11-32). De no ser esto así, Dios, todo Él, sería caos y lamento, cuando Él todo lo ha creado (y continúa creando) para Su Alegría y Alborozo (Is 65). Y, del mismo modo que nada manchado entra en Dios Altísimo, tampoco hay Presencia Consciente de Dios Altísimo en las regiones del llanto y el crujir de dientes por cualquier cosa , pues es una contradicción en sus p...

4.1. El Espíritu de Dios o Pureza de la Sabiduría

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     Señor de misericordia, que con tu palabra hiciste el Universo y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominase en las criaturas salidas de tus manos, para que gobernase el mundo con santidad y justicia. ¿Quién conocería tu designio si Tú no le dieras la Sabiduría y tu Santo Espíritu desde los cielos enviaras? Así se han enderezado las sendas de los que viven en la Tierra; los hombres que han aprendido qué es lo que te agrada y por la Sabiduría se han salvado [1] .    Yo, la Sabiduría, con la prudencia habito y poseo la ciencia de la sensatez. Dios me creó como primicias de Sus caminos, antes de Sus obras desde siempre. Fundada fui desde la eternidad, desde el principio, antes de los orígenes de la tierra, cuando aún no existían los océanos fui engendrada. Cuando echó los cimientos de la tierra a su lado estaba yo, como arquitecto, y era día a día Sus delicias, recreándome sin cesar en Su presencia, recreándome en Su orbe terrestre y teniendo mis de...

14.1 (V) Razón adversa y Razón propicia

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            V. Y por eso dice Jesucristo “el que me ha visto a Mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9), pues “Él es la imagen de Dios invisible” (Col 1:15): la Forma visible (Hijo) del Nombre y lo Nombrado (Padre y Sus Atributos Divinos) por el Espíritu invisible (Espíritu Santo), Uno y Trino. Y, quien esto ve en Jesucristo, él mismo está viendo (vibración de la “caja de resonancia” que es la Verdad en lo íntimo del Ser [1] ) el Nombre del Padre al que ama para sí por Sus Atributos (lo Nombrado), el Hijo que quiere ser para ese Padre y el Espíritu que obra el milagro que lo hace posible. Y, entonces, “el discípulo no es superior a su Maestro, pero el que es perfeccionado, se hará como su Maestro” (Lc 6:40) por Obra y Gracia del Amor Puro en ese Espíritu. Y lo mismo verá en ese fruto del Amor mutuo profesado entre Krishna y Arjuna o entre Lao Tse y el Tao, pues no vive en creencias religiosas, sino que vive una Fe que es Amor Puro y espiritual (no racional), en...

14.1 (IV) Razón adversa y Razón propicia

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            IV. Todo, cada cosa, es imagen/forma/hijo del nombre en que se contiene lo nombrado (sus atributos). Y todo es obra del espíritu que gobierna a ese ser, dando nombre y forma visibles a ese espíritu invisible. Y es Dios mismo el que da a cada cosa el espíritu que le corresponde. Lo único que diferencia al hombre del resto de criaturas creadas es el libre albedrío: de todos los animales que pueblan el mundo, el hombre es el único que puede elegir espíritu, a través del libre albedrío, para que gobierne su razón. Y el libre albedrío se ejerce consciente o inconscientemente y necia o sabiamente.          Y es Dios mismo el que da a cada cual espíritu según sea el ejercicio de su libre albedrío (Is 66:3-4 y Lc 11:13), de modo que, por obra de ese espíritu, cada uno es forma/imagen visible de su propio nombre espiritual. De ahí la suprema importancia que se da al Nombre de Dios en todos los Libros Sagrados: des...

6 (II) La Libertad: Nacimiento a la Causalidad de la Causa de lo Existenciable en lo Eterno

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    II. Dios tiene el poder de hacer a los hombres seres capaces de ver Su Poder en la transformación de las propiedades de todo lo que nos rodea, devolviendo nuestra naturaleza corrompida a su pureza (Ef 2:1-2 y 12-13) para hacernos instrumentos de Su Gracia (BG 11:44 y 14:26), esto es: "todas las cosas cooperan al bien de los que aman a Dios"  (Rom 8:28) para favorecer que el hombre pueda ser perfeccionado en la suprema virtud, que es “aceptar la responsabilidad de descubrir y transmitir la verdad total” (HH 16).    Y para ello, el hombre ha de volver a nacer libre y nuevo. Y, así, en la simbología del lenguaje bíblico –histórico o fabulado, resulta indiferente- el Camino de Perfección en la Gracia comienza con la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud del sistema al que estaba sometido y no con el alcance de la meta de la Tierra Prometida. El Camino a la Gracia comienza desde la libertad. Y no es posible recorrerlo en la Ley, pues la Ley...

4 (y III) Sabiduría de Dios para el Hombre y Krística de una Razón Pura

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      III. Krística de una Razón Pura : de ese haber querido conocer a Dios en nuestro interior y la Verdad en lo íntimo del Ser emana la Vida Krística de una Razón Pura que discurre en el entendimiento de que el transcurso de la existencia del hombre en el mundo no está destinado a ver satisfecha su voluntad particular en el Reino de los Medios, sino a su formación, perfeccionamiento espiritual y dignificación para el Reino de los Fines. El mundo empieza a quedarse sin atractivos materiales que ofrecer al Hombre que renace a esta nueva Vida (Mt 4:1-11) y se comprende como lo que verdaderamente es: “el gimnasio del alma”, medio o necesariedad para la formación de lo necesario en el Reino de los Fines, que es la pureza espiritual del alma que ha de formar una sola cosa (Jn 17) en la región de la Gracia de la que procede la belleza del orden de todo lo eternamente eterno y lo eternamente efímero, y sin la cual sólo existiría caos.    El atleta sabe que necesita ...

1 (II) El esclavo no sabe lo que hace su Señor

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      II. La causalidad de la causa en la existencia de la persona (toda su experiencia posible de la vida) viene determinada por su grado de espiritualidad o materialidad. Así, la pureza, impureza u oscuridad de ese entendimiento depende, en primera y última instancia, del ser o no-ser del alma: de tener un alma viva que es dueña y señora de sus dominios y, por tanto, despierta y vigilante porque sabe elegir conscientemente Espíritu para su entendimiento, o un alma dormida que “a ratos” es invitada a despertar y curiosear qué tal le va a su anfitrión en la montaña rusa de la vida, pero a la que no se le otorga ninguna autoridad para ocuparse de esa vida, o un alma muerta.    Entender está, por un lado, en querer entender y, por otro, en no permitir que esa voluntad sea condicionada ni contravenida por causas ajenas, sino exclusivamente por el Espíritu de Dios o libertad que otorga el imperativo categórico de la ley moral interna y que ha de ser necesariamente ...