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4.2 Libre albedrío y existencia en la Tierra como en el Cielo o en la tierra como en el infierno

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     Mas los necios del mundo no me reconocen al verme en la forma humana que me es propia. No reconocen mi Espíritu supremo, Dios infinito de todo esto. Vana es su esperanza, vanos son sus actos, vano su aprendizaje y vanos sus pensamientos. Descienden a la naturaleza de los demonios, a la oscuridad y al engaño del infierno [1] . Por eso, no deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen y, revolviéndose, os destrocen [2] , pues, estas cosas nunca han de referirse a quien carece de autodisciplina, o carece de amor, o prefiere no oír, o discute contra mí [3] ; así pues, si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de esa casa o de esa ciudad, sacudiendo el polvo de vuestros pies [4] .    La luz del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará alumbrado, pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará oscuro. Y si la luz que hay en ti es tiniebla ¿cuánta será la oscuridad? [...

10 (y IV) Que debes Ser en la Tierra como en el Cielo para Ser en el Cielo

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      IV. Pero todo esto pasa desapercibido a los ojos cegados por los cinco colores en quienes se dejan atrapar por la imparable y extenuante carrera en busca de la felicidad que intenta acomodarse a un siglo que, como decíamos en el capítulo anterior, también se presenta en forma de invasión diaria de pornografía, noticiarios que se regodean en lo más oscuro de la condición humana, opulencia, riqueza obscena, celebración de la ordinariez, de la bajeza televisiva y de la orgía de un consumismo sinfín y desorientado por tantas falsas necesidades, falsas pre-ocupaciones y endeudamientos absurdos e innecesarios. Así que, “¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?” (Lc 24:5). “Estos hombres de almas muertas, ciertamente de poca inteligencia, acometen su malvada obra, son los enemigos de este hermoso mundo y trabajan para su destrucción. Torturan su alma con deseos insaciables, y llenos de engaño, insolencia y orgullo, se aferran a sus oscuras ideas y llevan adelan...

2 (II) La Verdad os hará Libres

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      II. Como decía, la Verdad en lo íntimo del Ser es una “caja de resonancia” que vibra con la Palabra que se corresponde con la verdadera identidad del Ser, según el propósito para el que fue creado por Dios; algo que los animales no necesitan al no haber sido dotados de libre albedrío y vivir, por tanto, conforme a su propia naturaleza, más o menos inteligente, pero inevitable.    Pero es, precisamente, el libre albedrío otorgado por Dios al hombre, el que le permite vivir de manera contraria o discordante con el propósito de su existencia. De ahí que no exista contradicción alguna entre predestinación y libre albedrío, pues Dios no ha buscado en los hombres la obediencia que ha imprimido en la naturaleza del resto de seres vivos, sino una lealtad sincera que sólo puede emanar del más puro ejercicio del libre albedrío. De hecho, tan magnífico y extraordinario es el regalo del libre albedrio, que el hombre puede elegir entre vivir conforme al propósito de s...