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Mostrando las entradas etiquetadas como adversidad

Mi yugo es suave y mi carga ligera

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Cuando se alcanza a entender el significado, razón de Ser , alcance y relación causa/causalidad de la Gracia Incondicionada de la Bondad Absoluta Universal de la que emana la Liberación de los bucles espacio-temporales de los mundos de la Ley (Jn 8:31-32, Gal 5:1 -6), a medida que desaparece el hombre viejo, nace y comienza a crecer el hombre nuevo , y, entonces: 1. Nos ocupamos del alma y dejamos de pre-ocuparnos por las cuestiones de intendencia , pero nuestras necesidades están siempre y milagrosamente cubiertas (Mt 6:33). 2. Desaparece la adversidad retributiva de los mundos de la Ley (el fruto de nuestras acciones) y aparece la adversidad formativa en esa causa nueva : el abono de la tierra fértil en la que brota el fruto de lo que otros han trabajado antes que nosotros (Mc 4:1-20, Mt 5 a 7, Jn 17:33, 12:25, 4:31-42, Lc 13:6-9). 3. Comienza el verdadero entendimiento del propósito de existencia conforme a los designios de Dios: Su Voluntad para nosotros , convirtiéndose en el ú...

Reino DE Dios = Hágase TU Voluntad

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Porque al hombre, por sí mismo, "no le es posible no ser malo cuando una adversidad irresistible lo abate" al ser la Bondad Absoluta un Atributo exclusivamente Divino (Platón: "El Protágoras"), es precisamente que, en la Ley, recogemos lo que sembramos . Pero en Kristo (Mt 5 a 7), en la Gracia de Dios , no recogemos lo que sembramos, sino que, al contrario, recogemos el fruto de lo que Dios siembra en nosotros a través del trabajo de otros . No porque nosotros mismos seamos buenos recogemos ese fruto, sino únicamente porque queremos llegar a serlo, que es lo único que tiene relevancia para Dios (Lc 11:13). Y, del mismo modo, serán otros los que recojan el fruto de lo que Dios siembra a través de nuestro trabajo a lo largo de esta vida. Así es la continuidad de la Bondad Absoluta Universal en la Preservación Eterna de la Vida . El ejercicio del libre albedrío jamás va más allá de la elección consciente o inconsciente de Espíritu de la Ley o de la Gracia para la vid...

ADVERSIDAD RETRIBUTIVA O FORMATIVA

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Está en la naturaleza del hombre ordinario desear la Gracia para sí mismo y la ley/karma/talión para los demás; y esto, por IMPOSIBLE, tan sólo trae des-Gracia, aunque la ignorancia y la necedad ni siquiera alcancen a entender el distinto origen y utilidad de la adversidad retributiva y de la adversidad formativa, que en nada se parecen la una a la otra. Este es el motivo por el que estamos en este mundo. Y el propósito es otro bien distinto del motivo: la redención. Sólo existe una Verdad que hace Libre de este mundo : otorga Gracia sobre buenos, malos, gratos e ingratos sin distinción y tú mismo tendrás una Gracia tan desmedida y desproporcionada como la que una sola célula recibe de todas las células del cuerpo a cambio de su ínfima contribución al todo. Otorga ley y tú mismo estarás sometido a la ley con la que tú juzgas, mides y condenas a los demás, pues, si sólo eres bueno en tus deseos de pensamiento, palabra, obra u omisión con quienes lo son contigo, ¿qué Gracia esperas? Uno...

14.3 (II) Razón adversa y Razón propicia

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            II. Y, por lo mismo que sabe que él mismo no podía alcanzar la comprensión de lo Divino desde la razón, tampoco entra en combate con quienes, desde la razón, únicamente buscan confrontación y no humildad de corazón y espíritu contrito para el entendimiento espiritual (BG 18:67, Mc 4, Flp 119). Por eso, en la vía de conocimiento que, desde el Espíritu, abre el Camino que lleva al Padre, a la adversidad la llamamos Bendita Adversidad, pues, la primera adversidad (adverso o contrario) no le es mostrada al discípulo, sino a su Maestro, no como maldición, sino como bendición, de modo que éste no haya de entregarse en cuerpo y alma (literalmente) a quien no muestra potencialidad para dar fruto, pues: -          “No hay amor mayor que el de quien da su vida (el tiempo dado) por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os he mandado ” (Jn 15:13-14, BG 14:26, 10:18, 7:30, 4:3). -   ...

13.4 (IV) En Espíritu y en Verdad

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            IV. Por eso, en el Camino de Perfección en la Gracia, la adversidad no es nada parecido a una lucha entre el bien y el mal, sino la simple puesta de manifiesto de aquello que le es adverso a la Perfección del Ser por una sencilla cuestión de desorden o caos (Gn 1): que no hay nada malo, sino en el orden equivocado en nuestro Ser. Y esta nueva vía de conocimiento se abre al Ser cuando la razón humana adquiere consciencia del Espíritu que la gobierna de manera que pueda y sepa elegir consciente y sabiamente lo que ha de estar por encima de ella y lo que ha de estar por debajo de ella.          Y esto, queridos amigos, es ese signo de vuestro Padre en vosotros que es un movimiento y un reposo . El primer reposo que, tras el primer movimiento, proporciona el Espíritu Santo: “Ved con vuestros propios ojos qué poco he trabajado yo y qué gran descanso he encontrado” . Tan sólo desde que le entregamos el gobier...

13.4 (II) En Espíritu y en Verdad

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            II. Y, entonces, y sólo entonces, “si os preguntan <<¿cuál es el signo de vuestro Padre en vosotros?>>, decidles: <<es un movimiento y un reposo>> (Tom 50), pues, en el Camino de Perfección en Dios Altísimo, la adversidad no es una lucha entre el bien y el mal, sino el discurrir del río de agua viva que discurre como el manantial que salta a la Vida Eterna . El mal, simplemente queda fuera de lo que es objeto de la instrucción por la que “el discípulo no es superior a su Maestro, pero el que fuere perfeccionado, será como su Maestro” (Lc 6:40).          Dios instruye a quien dice “Yo voy al Padre” sólo y exclusivamente en el Árbol de la Vida : con, para, por y en el Bien Universal ( “por Kristo, con Él y en Él” ) y no para perder sus días comiendo del árbol de la ciencia del bien y del mal (Gn 2:15-17) a través de un laberinto de infinitas combinaciones de categorías [1] en l...

5 (III) La Ley: Causalidad de la Causa de lo Perecedero

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     III. Todo es efímero en las realidades de la Ley: el sufrimiento es efímero, la felicidad es efímera y la vida es efímera. Todo en ella es temporal y todo en ella termina pasando. La Ley está “programada” por Dios para el gobierno de todo lo que es eternamente efímero a través de una justicia de naturaleza retributiva, tanto en su fortuna como en su adversidad, proveyendo a cada causa de lo necesario para que cumpla su función material y temporal y que, una vez cumplida, perezca. Todo ello en un proceso paulatino que, en expresión de Agustín de Hipona, consiste en la “privación del bien (la vida útil) hasta lo que de todo punto no es” , dando así a cada cosa la utilidad perfecta para el todo, de modo que “cada una de ellas es buena y todas juntas muy buenas” [1] .    La Ley, como causalidad de lo efímero, cumple así su propósito de existencia, haciendo que toda materia “vuelva al polvo del que fue formada” (Gn 3:19) para volver a ser formada sin memori...