Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Lao Tse

Séame dado otro alumno como tú

Imagen
Veo constantemente al Espíritu Santo aletear sobre la gente, derramando indistintamente sobre ellos Sus Bendiciones , tal y como Dios hace salir el sol y la lluvia sobre todos por igual, y escudriñando sus corazones por si alguno, queriendo recibirlo, quiere limpiar su casa y poner orden en el caos interior, para invitarle a hacer morada en ella con una sencilla pero pura, devota y amorosa ofrenda de bienvenida. Y, aunque constantemente y con tristeza veo cómo, al ser ignoradas Sus Bendiciones, se marcha silenciosamente, también, en ocasiones, lo veo salir de dentro de aquéllos que han querido recibirlo y en quienes Él ha establecido Su morada . En esas ocasiones, el Alma, que es fracción indivisible de Dios Altísimo, se mueve dentro de mí dando saltos de júbilo y, sin excepción, me vienen a la memoria los versos de Bécquer que decían:   "Hoy la tierra y los cielos me sonríen; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto …, la he visto y me ha mirado … ¡Hoy creo en Dios!...

Un Único Pastor para Un Único Rebaño

Imagen
Muchos creen que Jesucristo es el Hijo de Dios. Otros muchos creen que fue un Profeta y un Maestro. Y otros muchos desprecian toda Su Enseñanza sin identificarse con uno sólo de Sus preceptos. Muy pocos, sin embargo, creen en Él como la Voz de Dios Altísimo en el interior del hombre que es el Único Pastor del que testifican todas las Escrituras para un único rebaño (Jn 4:26, 5:39, 8:42-43, 10:14-16, 20:28, Sab 12:7, 1Cor 12, 1Jn 5:10 y 20, 2Cor 13:5). “ Mis ovejas reconocen mi Voz ” porque ésa es la Voz de Dios en el interior del hombre que la reconoce como la Voz de Dios que resuena en su interior (Jn 10:26-30, Rom 8:14-17). Y en ausencia de ese reconocimiento de Su Enseñanza como la Voz de Dios en el interior del hombre (Jn 10:27-28), es imposible alcanzar una existencia conforme a lo que Jesucristo dice que debe ser nuestra vida para no perjudicar Su Nombre al llamarle Maestro delante de los hombres (Mt 5 a 7, Lc 6, Gn 1:26-27, 2:7, 1Cor 12, 13, 14 y 15, Ef 1 y 2, Rom 8, Sab ...

"Reino de Dios en la Tierra como en el Cielo": descarga gratuita del libro en pdf

Imagen
  En la sección  LIBROS EN PDF  de este blog puedes descargar gratuitamente el libro "Reino de Dios en la Tierra como en el Cielo: ¡Estad Siempre Alegres!". En él,  a modo de citas sin comentarios, se recoge la esencia de todo lo que se ha ido publicando en los distintos títulos de  "Sabiduría de Dios para el Hombre y Krística de Una Razón Pura" . Es, por así decirlo, el "libro de bolsillo" y base de la labor de difusión de Consciencia Krística que, desde el fomento del diálogo interreligioso, realizamos en la plataforma digital. Igualmente, en él se resume de forma concisa y, como decimos, sin comentarios ni apreciaciones subjetivas, la literalidad de los textos de los Libros Sagrados en que se fundamenta el trabajo interior que, día a día, realizamos quienes a ello nos dedicamos en nuestras vidas particulares. Con este propósito fue redactado, de modo que pudiera servir (ser útil) como guía de orientación inicial a todo lo publicado con posterioridad, as...

1 (II) Introducción a "Reino de Dios"

Imagen
     II. Porque las cosas que sabemos por Su Espíritu, puede decirse que no las sabe nadie sino el Espíritu de Dios. Porque así como se ha dicho rectamente de aquéllos que habían de hablar con el Espíritu de Dios: “no sois vosotros los que habláis”, así también de los que conocen las cosas por el Espíritu de Dios se dice rectamente: “no sois vosotros los que conocéis”; y, consiguientemente, a los que ven con el Espíritu de Dios se les dice no menos rectamente: “no sois vosotros los que veis”. Así, cuanto ven en el Espíritu de Dios que es bueno, no son ellos, sino es Dios el que ve que es bueno [1] .    Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios gratuitamente nos ha dado. Y esto es de lo que hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, adaptando las cosas espirituales a los espirituales. Pero el hombre animal no capta las cosas del Espíritu d...

14.1 (V) Razón adversa y Razón propicia

Imagen
            V. Y por eso dice Jesucristo “el que me ha visto a Mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9), pues “Él es la imagen de Dios invisible” (Col 1:15): la Forma visible (Hijo) del Nombre y lo Nombrado (Padre y Sus Atributos Divinos) por el Espíritu invisible (Espíritu Santo), Uno y Trino. Y, quien esto ve en Jesucristo, él mismo está viendo (vibración de la “caja de resonancia” que es la Verdad en lo íntimo del Ser [1] ) el Nombre del Padre al que ama para sí por Sus Atributos (lo Nombrado), el Hijo que quiere ser para ese Padre y el Espíritu que obra el milagro que lo hace posible. Y, entonces, “el discípulo no es superior a su Maestro, pero el que es perfeccionado, se hará como su Maestro” (Lc 6:40) por Obra y Gracia del Amor Puro en ese Espíritu. Y lo mismo verá en ese fruto del Amor mutuo profesado entre Krishna y Arjuna o entre Lao Tse y el Tao, pues no vive en creencias religiosas, sino que vive una Fe que es Amor Puro y espiritual (no racional), en...

14.1 (IV) Razón adversa y Razón propicia

Imagen
            IV. Todo, cada cosa, es imagen/forma/hijo del nombre en que se contiene lo nombrado (sus atributos). Y todo es obra del espíritu que gobierna a ese ser, dando nombre y forma visibles a ese espíritu invisible. Y es Dios mismo el que da a cada cosa el espíritu que le corresponde. Lo único que diferencia al hombre del resto de criaturas creadas es el libre albedrío: de todos los animales que pueblan el mundo, el hombre es el único que puede elegir espíritu, a través del libre albedrío, para que gobierne su razón. Y el libre albedrío se ejerce consciente o inconscientemente y necia o sabiamente.          Y es Dios mismo el que da a cada cual espíritu según sea el ejercicio de su libre albedrío (Is 66:3-4 y Lc 11:13), de modo que, por obra de ese espíritu, cada uno es forma/imagen visible de su propio nombre espiritual. De ahí la suprema importancia que se da al Nombre de Dios en todos los Libros Sagrados: des...