SABIDURÍAS DE LOS HOMBRES vs SABIDURÍA DE DIOS PARA EL HOMBRE
He estudiado y me he formado
en el conocimiento de las Ciencias Jurídicas de las Leyes de los Hombres.
He estudiado y me he formado
en el conocimiento de las Ciencias Naturales de las Leyes Físicas.
He estudiado y me he formado
en el conocimiento de las Ciencias Religiosas de todo tiempo y lugar y Ciencias
Metafísicas de la Filosofía.
He estudiado y me he formado
en el conocimiento de las Artes y su Ciencia y Canon de Belleza para la Armonía
en la Música, la Poesía, la Literatura, la Pintura, la Escultura, la
Arquitectura, ...
He estudiado y me he formado
en el conocimiento de la Gracia Pura e Incondicional de la Bondad
Absoluta de Dios, de la que emana la Belleza de una Creación incesante e
infinita para la Alegría de la que se alimenta eternamente la Vida y que supera
en una magnitud del todo desproporcionada cualquier cota de Belleza alcanzada
por el Hombre.
Ninguno de estos conocimientos
tiene fin, y, una vez nos adentramos en el estudio de cualquiera de ellos, muy
pronto nos damos cuenta de que se extienden infinitamente de modo que jamás
lleguemos a alcanzar a beber más que un vaso de la espuma que deja una ola en
la orilla de sus océanos.
En todo ello me he dejado
ilustrar por los más excelentes maestros del pasado y del presente. Todo ello
lo he observado con meticulosa atención e interés a largo de muchos años de
vida, de profesión y de toda clase de relaciones entre los hombres. Y sobre
todo ello he meditado, he orado y he contemplado cuál es su Causa y cuál es su
Causalidad, qué es lo que permanece eternamente y qué lo que se lleva el viento
tras su efímera existencia, qué es lo que no cambia y qué no cesa de cambiar
para que sepamos dónde podemos o no depositar nuestra confianza y Paz de
Espíritu.
He conocido que no es lo
mismo la pequeñez de la magnitud de la suma de todas las sabidurías de los
hombres, donde se encuentran los límites de la Razón Humana, que la Grandeza de
la Única Sabiduría de Dios para el Hombre, en la que se halla la Fuente del
Entendimiento que le permite superar esos límites para poder conocer en
ESPÍRITU Y EN VERDAD aquello en lo que poder confiar y descansar a lo
largo de una vida en la que, a medida que somos perfeccionados por Ella, con
Ella y en Ella, reina Una Divina Providencia que no es opulencia
material, sino necesidades cubiertas, y una existencia en la Paz de los
Sentidos, la Armonía de las Propiedades que despliegan los Objetos de los
Sentidos, la Austeridad de Pensamiento, Palabra, Obra y Omisión, la Pureza de
Corazón, la Bondad del Espíritu Interior, la Rectitud que pone Orden en el
Caos, la Visión Universal, la Sabiduría de Dios y una Fe tan Absoluta y
Recíproca del Hombre en los Caminos Dios como de Dios en los Caminos de ese
Hombre.
Y he llegado a conocer, sin
sombra de duda, que todo el que se enamora de la Gracia Incondicional y Su
Justicia Infalible, deseándola como atributo de su propio Ser, buscándola a tal
Fin con sencillez de corazón y abrigando sobre ella únicamente pensamientos de
una Bondad Absoluta que, como el sol y la lluvia, derrama Sus Bendiciones sobre
todos por igual, alcanzará a entender y verá con sus propios ojos que sólo
existe una Única Verdad:
Buscad y hallaréis.
Pedid y se os dará. Llamad y se os abrirá. Porque nada hay oculto que no haya
de ser revelado a quien, sin intención egoísta, lo busca por el Bien Universal.
Pero, del mismo modo, esa Sabiduría de Dios para el Hombre jamás entra en quien
busca, pide y llama para beneficio propio o para el castigo ajeno, pues Ella se
aleja de todo necio razonamiento (BG 4:8, 16:1-3, 9:1-3, Mt
7:7-12, Mc 4:22-23, 12:24, 10:27, Sab 1, 6 y 7, Tao/HH/Zz)
Quien alcanza a comprender el
verdadero significado de la vida contemplativa ha alcanzado a Dios y ha
comprendido que ya todo lo tiene y nada le falta; él se alegrará, su mundo se
alegrará con él y lo que no-es su mundo se desvanecerá (Sal 23, Jn 15-17, Mc
10-27-31, Mt 4 a 7, 1Jn 1:1-4, BG 18, Sal 131, Ap 21-22, Is 65, Gn 1-2).
Por eso os digo: no os afanéis
por vuestra vida ... Fijaos en las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni
almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valéis
vosotros mucho más que ellas? ... Observad los lirios del campo. No trabajan ni
hilan; sin embargo, os digo que ni siquiera Salomón se vestía como uno de
ellos...
Así que no os preocupéis
diciendo: “¿qué comeremos?”, o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”,
que por todas esas cosas se preocupan los incrédulos, y vuestro Padre Celestial
sabe que las necesitáis todas. Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, y
todas estas cosas se os darán por añadidura. A cada día le basta su propio afán
(Mt 6:25-34).
Buscad en la Sabiduría de Dios
para el Hombre y no en las sabidurías de los hombres (Is 55) y tendréis todo lo
que necesitáis para vivir conforme al Propósito Divino que Él ha dado a vuestra
existencia (Is 65).
Haced esto y alcanzaréis a entender
qué significa “Camina en Mi Presencia y sé Perfecto. A ti te basta Mi Gracia.
YOSOY el Camino, la Verdad y la Vida” (Gn 17:1, 2 Cor 12:9, Jn 14:6)
